
Libertador Morales, el Justiciero, de nuestra querida Efterpis Charalambidis, demuestra la importancia que reviste para un guión que su Personaje Central esté sólidamente construido alrededor de su Rasgo Crucial. Este hecho -quizás elemental, pero no pocas veces descuidado- confiere tal solidez a la estructura de un guión, que cualquier debilidad en la progresión de la acción externa -digresión, extravío momentáneo con respecto a la meta de la historia, etc.- pasa a un segundo plano. A diferencia de aquellos que ven lo esencial de la "estructura" en la ordenación de los eventos en el guión (por ejemplo, Syd Field), el Método Escriba® subraya la potencia de la figura de la Prueba. Para Escriba®, un historia no es únicamente el inventario de una serie de acontecimientos inteligentemente ordenados, sino, también, el fruto de una contienda entre la exterioridad que rodea a un personaje y su interioridad sometida a prueba. Esta contienda es muy clara en Libertador Morales, el Justiciero y por eso el filme logra decir, con claridad, que la justicia que conmueve, es aquella que proviene de la sensibilidad humana.


