jueves 15 de septiembre de 2011

Los móviles del Personaje Central













Lo que hace que el personaje central constituya un dispositivo esencial para la estructura dramática de una historia es el hecho de que sus acciones están determinadas por un móvil particular que determina su conducta, su “manera de ser”, podríamos decir. Esta conducta irreductible, fruto una pasión enquistada, de una creencia sostenida o de una decisión incontrovertible, termina conformando en él una naturaleza personal o una tendencia profundamente arraigada. El personaje central somete esta conducta a los rigores de la historia y su participación en la tarea constituye un test que termina validando la mencionada conducta. Ese simple mecanismo explica el común de los filmes y de las obras dramáticas: ¿Puede un hombre, que es incapaz de dominar sus celos, resolver satisfactoriamente sus dudas frente a la mujer que ama? (Otelo) ¿Es capaz una muchacha emocionalmente minusválida soportar las mayores vejaciones sin hacer uso de sus facultades destructivas? (Carrie) ¿Puede una mujer que es incapaz de revelarse frente al machismo de su esposo romper los lazos matrimoniales y hacer su propia vida? (Julieta de los espíritus). ¿Puede un niño que está decidido a honrar la amistad comprometerse con un extraterrestre hasta verlo a salvo de las iniquidades terrestres? (E.T.:El extraterrestre). ¿Puede un artista tesonero armar el rompecabezas de su vida hasta darle un sentido? (El espejo). Todas y cada una de estas preguntas responde a un idéntico mecanismo: la puesta a prueba de la naturaleza del personaje central.

Todos tienen una historia que contar
Haz la tuya perdurable con Escriba®

martes 7 de junio de 2011

Tips de Escriba®: El tiempo como crisol



















El tiempo puede ser un aliado de tu historia: los lapsos preestablecidos, los períodos de caducidad, los límites temporales y, en general, todos los dispositivos que obligan a que una tarea deba realizarse en un tiempo determinado son variantes de lo que puede pensarse como un crisol temporal: un dispositivo que obliga a que el conflicto dramático externo de una historia se mantenga, se exacerbe paulatinamente y, finalmente, estalle y se resuelva. Cuándo escoges el período de tu historia ¿Estipulas, paralelamente, algunas restricciones que condicionan la duración de las tareas que deben realizar los personajes? Algunas veces, la ausencia de conflicto puede solventarse creando un crisol temporal. Y tu historia, ¿requiere de un dispositivo como este?

La Edición de Prueba del software Escriba® está disponible en:http://www.escribasoftware.com/descargas.html

lunes 6 de junio de 2011

Tips de Escriba®: El espacio como crisol


















Para James Frey, el crisol (the crucible) es el recipiente que contiene a los personajes hasta que alcanzan el adecuado hervor dramático. Y esa, eventualmente, es una de las funciones que puede desempeñar el espacio en una historia: la de instituir las restricciones que hacen inevitable el conflicto entre los personajes. Dicho en otras palabras el espacio físico, en estos casos (una isla, una nave, un territorio cerrado), genera el conflicto de la historia. No siempre el espacio debe constituir un crisol, ni todos los crisoles son espaciales, por supuesto. Sin embargo, la interrogante de hasta qué punto el espacio de tu historia desempeña una función dramática, es siempre una pregunta pertinente. ¿Es este el caso de tu historia? De no ser así, ¿Cuál es la razón por la que tu historia se desarrolla en las locaciones que escogiste y no en otras? Preguntas como esa nos hacemos en el método Escriba®.

La Edición de Prueba del software Escriba® está disponible en:http://www.escribasoftware.com/descargas.html

miércoles 1 de junio de 2011

Tips de Escriba®: Un mundo para tu historia

















El mundo de una historia es un mundo de contrastes: lo urbano frente a lo salvaje, lo inocente frente a lo malicioso, el lado luminoso de lo cotidiano vs. el lado oscuro de lo secreto. No siempre nos preguntamos de manera explícita cuáles son los contrastes que caracterizan el universo de la historia. Y esa simple pregunta puede comenzar a revelarnos los arcanos de la historia que queremos contar. El mundo de una historia, no es un simple contenedor de anécdotas y personajes. Es más bien, por el contrario, la paleta de colores (de valores) contrastados sobre la cual se erigirá el sentido de la historia. Ese es uno de los pasos iniciales del Método Escriba®.

La Edición de Prueba del software Escriba® está disponible en: http://www.escribasoftware.com/descargas.html

sábado 1 de agosto de 2009

Libertador Morales: la potencia de un rasgo


Libertador Morales, el Justiciero, de nuestra querida Efterpis Charalambidis, demuestra la importancia que reviste para un guión que su Personaje Central esté sólidamente construido alrededor de su Rasgo Crucial. Este hecho -quizás elemental, pero no pocas veces descuidado- confiere tal solidez a la estructura de un guión, que cualquier debilidad en la progresión de la acción externa -digresión, extravío momentáneo con respecto a la meta de la historia, etc.- pasa a un segundo plano. A diferencia de aquellos que ven lo esencial de la "estructura" en la ordenación de los eventos en el guión (por ejemplo, Syd Field), el Método Escriba® subraya la potencia de la figura de la Prueba. Para Escriba®, un historia no es únicamente el inventario de una serie de acontecimientos inteligentemente ordenados, sino, también, el fruto de una contienda entre la exterioridad que rodea a un personaje y su interioridad sometida a prueba. Esta contienda es muy clara en Libertador Morales, el Justiciero y por eso el filme logra decir, con claridad, que la justicia que conmueve, es aquella que proviene de la sensibilidad humana.

Ángeles y Demonios o la inutilidad de un rasgo


Ángeles y demonios (The Lost Symbol, Ron Howard, 2009, basada en la novela homónima de Dan Brown ), proporciona un claro ejemplo de lo que sucede cuando un guión divorcia la naturaleza de su pretendido personaje central, de la circunstancia en la que éste aparece involucrado. Robert Langdon, el profesor de iconología y simbología que protagoniza la historia, es -como se afirma en varias oportunidades a lo largo del filme - un ateo empedernido. Y pareciera que el guionista (y más allá de él, el escritor de la novela original) hubiese querido implantar la mencionada condición con la finalidad de "problematizar internamente" al personaje, Pero este rasgo, que no es un rasgo crucial, toda vez que no es puesto a prueba por los eventos de la historia, no produce en el protagonista ningún conflicto interno: nada de lo que sucede en Ángeles y Demonios compromete el ateísmo de Langdon. O, en otras palabras, el filme no logra construir la situación dramática que coloca a Langdon en el dilema de escoger entre su accionar y su creer, entre su hacer y su ser. Lo que esto demuestra -y para esto, las estructuras fallidas como la de Ángeles y Demonios constituyen una escuela- es que un guión no puede alcanzar mayor profundidad dramática si no logra adjudicarle al Personaje Central una naturaleza que esté profundamente en conflicto con la circunstancia en la que lo coloca la historia. Este es el núcleo de la Estructura Básica para Escriba y dicho núcleo aparece correctamente estructurado en la generalidad de los filmes correctamente dramatizados, tanto de género, como de autor, desde Star Wars de George Lucas, hasta Seom, de Kim Ki-duk. El rasgo crucial del personaje es la manifestación de una naturaleza que se pone a prueba. En eso reside el secreto de una historia bien dramatizada. En este concepto básico del Método Escriba® reside gran parte de su potencia.